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Daniel Ramón en un momento de la formación con los participantes de Connect'up.
Connect'UP 2026
Cómo contar un proyecto para que importe a quien escucha
Daniel Ramón, CEO de Podarcis, imparte el módulo de 'Preparación del Pitch' a los participantes de la novena edición de Connect’Up
La novena edición de Connect’Up continuó ayer su programa formativo con el módulo ‘Preparación del Pitch’, impartido por Daniel Ramón, CEO de Podarcis, que se incorporó como formador del programa en la pasada edición. La sesión se celebró dentro del itinerario de Start y Youth y forma también parte de la preparación obligatoria de Sprint de cara a su semifinal. La formación llega, además, en un momento especialmente relevante del calendario. Los proyectos de Start afrontarán su semifinal el próximo 3 de noviembre, mientras que Sprint hará lo propio un día después. Saber explicar una propuesta en pocos minutos deja entonces de ser un ejercicio de comunicación para convertirse en una parte directa de la evaluación ante el jurado.
El punto de partida de un buen pitch es sencillo de formular y bastante más difícil de ejecutar: presentar un problema real, conseguir que quien escucha entienda por qué importa y explicar después cómo el proyecto propone resolverlo. La audiencia debe poder reconocer ese problema, hacerlo propio y terminar la presentación con una idea clara sobre el valor que aporta la solución.
Esa estructura obliga al emprendedor a seleccionar. Un pitch no permite contar todo lo que hay detrás de un proyecto ni trasladar cada dato acumulado durante meses de trabajo. La dificultad está precisamente en decidir qué necesita saber el interlocutor para comprender la oportunidad y qué información puede esperar.
La práctica ocupa otra parte central de la preparación. Ensayar permite ajustar tiempos, detectar explicaciones innecesarias y comprobar si el mensaje funciona fuera de la cabeza de quien lleva meses trabajando en el proyecto.
Ramón defendió que preparar no significa memorizar. Un guion excesivamente rígido puede aumentar la tensión y dificultar la recuperación si aparece un olvido. Trabajar sobre ideas y frases clave permite mantener una estructura reconocible sin perder naturalidad. La comunicación no verbal completa esa preparación. El ritmo, las pausas, la mirada o la seguridad con la que se presenta una idea también condicionan la recepción del mensaje. Grabarse y revisar la propia intervención es una de las herramientas que permiten detectar aspectos que pasan inadvertidos mientras se habla.